
Mi primera película en blanco y negro fue "Historias de Filadelfia", una tarde de invierno en casa de mi abuela, cuando mis primos se marcharon y aburrida encendí el televisor.
Hasta hoy han habido muchas tardes de invierno, de primavera, verano y otoño delante del televisor, o mejor en una sala de cine. Casi siempre en blanco y negro, claro, también en color.
A veces también hago otras cosas, naturalmente, dormir, trabajar, reir, nadar, cosas normales y corrientes. Incluso, cuando necesito desconectar, ¡cocino! si, os lo podéis creer, mi particular clase de "yoga" consiste en una tarde cocinando, una peli, y soy la persona más feliz del mundo.
1 comentari:
Ostres, quina barreja, cinema i cuina...
Àlex.
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